A las tres de la tarde dejamos con muchísima pena a Marina en el aeropuerto e Iñigo y yo iniciamos un viaje de seis horas hacia Amritsar en un coche conducido por un indio completamente loco llamado Honey.
http://www.youtube.com/watch?v=bO169kcG_JA
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Las carreteras están asfaltadas, con ACERAS (muy fuerte) y las rotondas están adornadas con flores que sorprendentemente siguen un esquema y forman dibujos. Hay varios parques, uno dedicado a las rosas, otro a las buganvillas, un lago artificial donde puedes pasear con pedalós y lo más increible de todo es que no ves ni un solo papel en el suelo. Todo está limpísimo y te das cuenta nada más bajar del tren... huele a CAMPO. Os dejo un video para que lo veáis mejor.
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http://www.youtube.com/watch?v=ANXF6WkDd7s
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Pero lo mejor de Chandigarh, sin duda, es el "rock garden" que es un parque-laberinto de 20 hectáreas hecho de piedra y materiales reciclados con cascadas, figuras de piedra por todas partes... era IMPRESIONANTE.
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Aquí está Guiomar regocijándose de su victoria.
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Además contábamos con una visita especial: los becarios de Kazajistán que nos estuvieron contando su vida en ese país. Soviética, fría... pero viajando todo lo que pueden aunque las distancias son más largas que en India si cabe (no es que yo cuente poco, es que no dijeron más). Estuvieron muy pocos días en India pero les dio tiempo a ir a Agra y a Riskesh a donde iremos con Pirucha. (¡Yuju!)
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Las chicas con Íker
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Iñigo iba de conductor de rickshaw y se hizo el traje a medida... ¡El mismo que llevan ellos!. Guio iba de Minnie Mouse, Íker de militar y Bibiana de gato con botas.
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Luego fuimos en busca de los templos de oriente, al sur del pueblo, pero nos perdimos y no los vimos, aunque el paseo al atarceder fue muy bonito.
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Al llegar al hotel abri mi cama y ¡¡¡SORPRESA!!! ¡¡¡Manchas sospechosas por toda la sábana!!! Tras bajar a recepción, pedir sábanas nuevas, matar 12.000 mosquitos que volaban a sus anchas por la habitación y bajar a la tienda de en frente del hotel a comprar repelente, nos fuimos a dormir.
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A la mañana siguiente nos fuimos a Orchha en coche: 175km en 4 horas. Pero el viaje muy bonito, atravesando pueblos y sembrados. Orchha está como en medio de la jungla, con mucha vegetación y es un pueblo muy tranquilo y precioso, lleno de monumentos, palacios, templos... que estaban muy mal conservados pero Iñigo dice que eso le suma encanto. Yo nose nose...
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El pueblo era muy tranquilo, aunque estaba lleno de gente pero no te agobiaban ni te paraban intentándote vender cosas. Las calles estaban llenas de tiendas de antiguedades y cuando entrabas en una te daban una linternita para que pudieras ver el interior, que estaba a oscuras. Al ser el lunes el Día de la República, había muchas celebraciones y la gente estaba de muy buen humor. En la plaza del pueblo (que me recordaba mucho a cualquier plaza de cualquier pueblo español) había un montón de sadhus sentados cantando y la gente les daba comida o dinero (yo les hacía fotos).
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Tras este bonito paseo nos fuimos al hotel. La increíble residencia del Marajá. Con unos jardines súper cuidados, una cocina excelente y las habitaciones con sábanas limpias, agua caliente y equipadas con anti mosquitos. Nuestro capricho de fin de semana.
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y su habitación:
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Allí me metió, encendió la tele, me pidió que me sentara y se puso a cocinar las verduras. Después de estar una hora viendo un canal indio, le pregunté a Sunita por el traductor.
Siguió cocinando.
A las 12 puso la comida en la mesa, un revuelto naranja de coliflor y patata que tuve que comer encantado. Menos mal que se fue la luz y pude terminar de comer completamente a oscuras (recuerde el lector que estábamos en un garaje). Como a la 1 seguía sin aparecer el traductor, me decidí a intentar entrevistar a Sunita sin su ayuda. Aquí ofrezco una transcripción literal de nuestra conversación:
Sunita: Automatic hindi translation english?
Yo: later, later. Now you can speak in hindi and later I'll translate the conversation from hindi to spanish, ok?
S: Mirat
Y: Mirat?
S: Mirat, Mirat, Mirat (habla en hindi). India Gate to Austri House, other 30 minutes.
Y: Ok. Do you mind if we talk about your childhood? Your father, your mother...
S: Yeah. Father mother? Mother father do, yeah, Mirat. Only one single Delhi.
Y: How was your childhood? When you were a kid. Was it a happy childhood?
S: you, you, house?
Y: No,no,no. When you were a child.
S: Child? No.
Y: I mean... Your first years, when you were two years old...
S: Yeah, yeah, two years
Y: ... three years old, four years old, five years old... You know? When you were a child.
S: aaahhhh... in Delhi ten years. Ten years in delhi.8 years in minuli. 2 years in malviya nagar. So three years. Self dependant only three years.
Y: ok
S: risas.
Decidí esperar a que llegara el traductor. Apareció a eso de las 14:00. No me pareció oportuno insistir en su infancia, un tema aparentemente difícil para Sunita, así que le pedí que le preguntara por su día a día. “Eso te lo cuento yo, hombre. Si soy su vecino, vivo arriba”. ¿Y no podrías haber bajado hace 4 horas hijoputa?
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Se pusieron a charlar entre ellos un ratito, mientras yo ponía cara de entender hindi. Le pregunté a Sunita acerca de las víctimas de tráfico que recoge y lleva al hospital habitualmente. Tras una respuesta larguísima hubo que parar la entrevista porque se puso a llorar.
Me disponía a retomar el tema de su infancia ahora que estaba en caliente cuando aparecieron dos chicas, según me explicaron, estudiantes de periodismo. El traductor se levantó, salió al garaje y nunca más volví a verle. Se pusieron a hablar las tres, Sunita muy alegre de verlas, mientras yo miraba con cara de entender hindi.
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Sobre las 15:00 se marcharon y me volví a quedar mano a mano con Sunita. Me enseñó otra vez sus recortes de periódicos con las noticias que han publicado los medios indios sobre ella. Cuando le pregunté si el traductor iba a volver me empezó a enseñar fotos.
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Sobre las 16:00 ya no aguantaba más en ese garaje y seleccioné los artículos que estaban en inglés para fotocopiarlos y poder leerlos con calma, con vistas a una segunda entrevista.
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Me levanté, empecé a recoger mis cosas y Sunita me pidió que esperara. Me metió en su cuarto, me señaló la televisión y me dio el mando a distancia. Como la pantalla estaba en azul deduje que o se había roto o quería que cambiara de canal. Eso hice y apareció con muy buena definición una india cantando. Cuando volví a mirar a Sunita, estaba muy pegada a mí. Me había arrinconado entre la nevera, la tele y la cama.
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Apagué inmediatamente la tele y me abrazó. Comencé a andar un poquito hacia la puerta, con ella abrazada y recordando el diploma en cinturón negro de Kárate que me enseñó Sunita los primeros días. Por fin se separó, taponó la puerta y me señaló las fotos que tenía enmarcadas sobre una mesita, a las que miré de reojo exclamando “wonderful wonderful”, sin dejar de acercarme a la puerta. Cuando pasé a su lado para salir de la habitación me volvió a abrazar y me dio un beso en la mejilla. Más que empujarla, me empujé a mí mismo utilizando a Sunita a modo de pared y logré salir al salón. Le dije como si no hubiera pasado nada que nos fuéramos de una puñetera vez. Me acercó a una fotocopiadora y después me dejó en el mercado cercano a mi casa a eso de las 17:00.
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El lunes recibí un mensaje de Sunita en el móvil: “I like you. I love you”.
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A la mierda la entrevista.
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Guiomar sorprendida con su nuevo joyero y pulsera.
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Elena con su lámpara, su renovado armario (su amigo invisible pasó por Sarojini) y su velita roja
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Asís deseando estrenar su reluciente billar
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